¿Verdad o mentira?

Comunista desde que tuvo uso de conciencia, pues para él la Pasionaria era la Virgen María y Carrillo, el enviado de Dios para redimirnos, Joaquín Jáimez Bustos se refugiaba en Radio Pirenaica para escuchar clandestinamente la Buena Nueva. Con la llegada de la Transición y del Nuevo Orden progresista, sin embargo, se le cayó la venda de los ojos. Lo llamaron el Desencanto, una decepción creciente al contemplar cómo los supuestos adalides de la lucha obrera abandonan paulatinamente la defensa de los intereses de la clase trabajadora. Ya en la segunda madurez y por primera vez con...


























































