Selfie

Voy caminando. Una chica se detiene a medio andar con su teléfono en la mano. Lo levanta a la altura de la cabeza. Extiende su brazo, recto, firme, ahora un poco más alto. La joven sonríe a la pantalla (a la imagen proyectada en la pantalla, ese pequeño espejito digital que es el teléfono); levanta las cejas, saca la lengua, inclina la cabeza, y finalmente, el “click” de la selfie. Luego, deja lo suyo y yo dejo de mirar. Sigo mi camino hacia nuevos horizontes. Con todo, por un momento, mi pensamiento sigue ahí: en la chica y el autorretrato. Sé que la cosa no termina ahí. Sé que...


























































