Sobrevivir... A la vida y al cáncer

«… me desperté a mitad de la noche y vi cómo por la ventana entraba la muerte… No, no se trata de una broma, no estaba dormida, se trataba de la imagen típica de la muerte, esa que podemos ver en las películas, allí estaba con su capa negra, con su cara desencajada (…) tenía miedo, pero por alguna razón o algún tipo de conexión neuronal de mi cerebro, de repente el temor se disipó. Me enfadé y dije: ‘¡No es mi hora, aléjate de mí, no voy a dejar que me toques siquiera con un dedo, vete, lárgate o te tiro abajo si hace falta, pero no pienso irme contigo!’». Con la...


























































