Pequeños fracasos

Como dice Pedro Saborido en las páginas que siguen, proponerse hacer algo es comprar automáticamente la posibilidad del fracaso. Pero bajar los brazos por ello es la verdadera derrota. Nadie quiere ser asociado con esa maldita palabra, pero toda obra necesita de una serie de pequeños fracasos para llegar a buen término. En una sociedad que glorifica en exceso el éxito y la fama y a veces se regodea en la derrota absoluta, quienes se dedican al arte saben que toda creación, toda carrera, necesita de los tropiezos para crecer, y no hay allí vergüenza sino orgullo y aprendizaje. Alfredo...