Entrañas de penumbra

Si de estos cuentos tenéis la ilusa pretensión de aprender algo o extraer una sabia moraleja, hallando bondad entre sus líneas, si buscáis palabras ajustadas a las más severas, estrictas y dignas reglas o anheláis un simple latido nacido de las amorosas manos de Cupido o el opio con el que adormecer vuestros maltrechos sentidos o el púlpito donde maldecir el pecado del que provenís y por el que existís, olvidadlo: solo vais a encontrar el altar ante el que arrodillaros sin un Dios que os absuelva. La noche más oscura y tenebrosa, atestada de lúbricas sombras; nada más. Vuestra...


























































