La Puerta del adiós

VOZ HONDA La emoción del poema no es sólo la palabra que palpita fecunda en el hondón del sueño. También lo es su tristeza, que en el cauce sonoro apenumbra el respiro; o la alegría vibrante en los cuerpos candentes tras el rigor del frío. El poema es la voz clara, la urdimbre de los días que entrelazan dolor, ausencias, alborozos; torrente apasionado que venas reveladas llevan al corazón y afondan sentimientos que cuajan en la sangre.
